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martes, 31 de enero de 2012

Me voy...volando voy



Me voy...sí, lo cierto es que este espacio no me ha aportado la fuerza que necesitaba. Aunque he aprendido mucho, un cambio de consciencia alimenticia, requiere de mucho más que un simple diario de comidas o frustraciones. Confieso que conocer todo un mundo de personas con verdaderos trastornos alimenticios me ha entristecido mucho, pero también me ha dado una visión más digna de mi misma. He sentido ser, a veces, pájaro de mal agüero anunciando fracasos y oponiéndome a algunas prácticas y dietas que algun@s moy alegremente habéis puesto en marcha. Disculpadme, sólo hablaba mi experiencia y mis ganas de ayudar. 
Puedo decir también que algun@s de vosotros tenéis una gran capacidad de lucha y acierto para enfocar este gran problema. Agradezco también a los profesionales que tienen un espacio donde se pueden leer sabios consejos. También agradezco a los y las "cocinit@s", siempre dando ideas buenas para innovar con los alimentos. Y muy especialmente a Amelia, que me ha parecido una persona alegre, centrada y muy preparada.
Pero me voy...volando me voy. Supongo que seguiré igual: intentando adelgazar, intentando tener una alimentación más equilibrada y consciente, intentando manejar mejor las cartas que me han tocado en este juego. Tal vez os visite de vez en cuando, no digo que no. Tal vez vuelva renovada, quien sabe. Pero ahora mismo, me voy. No lo veo como un fracaso, no me abandonaré más ni menos, simplemente no veo necesario seguir con este espacio porque no me ha servido ni me sirve para lo que pretendo. Un abrazo fuerte a tod@s y mucha suerte en vuestros caminos. Ha sido un placer. 

viernes, 27 de enero de 2012

He sido muy mala


Pues he sido muy mala: ayer comí pasta, embutido y croissant relleno de chococate y, hoy, he comido fuera y no me he privado de nada: pasta con salsa de setas, albóndigas con patatas, tarta de queso y chocolate, cerveza, café con leche...No tengo disculpa, no la tengo. Ayer comí por sentirme sola, agobiada, aburrida. Hoy he comido por sentirme alegre y en compañía. ¿qué hay que hacer ante una incongruencia así? pues lo que hago: aguantarme y fustigarme lo menos posible. E intentar que no se repita a menudo.

domingo, 8 de enero de 2012

Conocerse

A veces me pregunto si nos conocemos realmente a nosotros mismos. Estos meses de fijarme más en el tipo de alimentación que llevo, me ha llevado a darme cuenta en la rapidez que tiene mi cuerpo para aumentar de peso en cuanto tomo algo de dulces y alcohol y en cuanto como más grasas e hidratos. No suelo pasarme con la proteína ni tampoco la deseo como me ocurre con el dulce y el hidrato o con el lácteo, así que está claro que debo focalizar mis esfuerzos en estos tres frentes. He perdido 1 kgr. en esta semana, a pesar de haberme zampado el Roscón de Reyes, pero como os dije, a partir de ahora sólo habrá un peso mensual, a ver si así me desvinculo del desánimo o la euforia de las constantes subidas y bajadas. 
Mi reto de esta semana será reducir la cantidad de lácteos diarios, normalmente un vaso de leche por la mañana, y un poco de queso gouda y yogur griego por la noche. A ver cómo lo hago...Os voy contando.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Sin peso

Mirar no pesa. Disfrutar con lo que se mira, tampoco. Vivir no debería pesar.
Hoy paso de kilos y comidas, paso de malas vibraciones, de quejas, de nervios. Hoy sólo quiero trasmitiros una mirada limpia, el deseo de que seamos todos capaces de disfrutar nuestra vida, disfrutar la belleza de lo que nos rodea (que está aunque a veces no la veamos), el deseo de que nos nutramos de energía positiva (esa no engorda). También para vosotros, mi regalo de Navidad:

jueves, 15 de diciembre de 2011

Los puntos


He escuchado decir muchas veces que la llave que abre la puerta de la felicidad está en la capacidad para saber contar. Nos lo dicen nuestros políticos y banqueros todos los días: sabiendo contar lo que hay que repartir-cinco para mí, una para ti, siete para mí, una para ti- las cuentas salen. Nos lo dicen los que están a favor de las dietas hipocalóricas: cuenta las calorías de todos los alimentos y no te pases de 1500-1800 si eres una mujer de mediana edad (500 si padeces anorexia o algún otro trastorno grave de alimentación). Nos lo dicen los monitores de fitnees: series de abdominales, cada vez más, 50, 100, 200. Nos lo dicen los cuentistas: cuenta buenos cuentos y triunfarás. Y encima ahora, siguiendo el programa En tu línea se supone que también hay que estar todo el tiempo contando los puntos (quien dice puntos dice calorías) de los alimentos. Me estoy empezando a cansar de tanta cuenta, la verdad. ¿No puede ser perjudicial estar tan encima de los kilos? ¿Dónde está el término medio? Quiero comer sin abandonarme, pero también sin obsesionarme. Chicos, que viene la Navidad, aaiiiiiiiiiiiiiiii.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Unos datos interesantes

Acabo de escuchar una entrevista muy interesante aquí Se trata del blog de Eva Campos Navarro, una mujer que ha perdido 70 kgr. Las intervenciones de la nutricionista me han parecido primordiales. Destaco las aclaraciones que creo que pueden ayudarnos:
1. El ejercicio o la actividad que nos haga quemar grasas, actuará sobre las grasas acumuladas, no sobre las del día concreto. Es decir, mi planteamiento del otro día, en el viaje a Valencia, fue completamente erróneo. La grasa que ingerí esos 3 días aquí la tengo. Os animo a que olvidemos este pensamiento: me paso y luego ya lo quemaré. No es correcto.
2. La necesidad de comer 5 veces al día para mantener el metabolismo activo. Es algo que sé hace tiempo, pero no puedo respetar. Mi cuerpo está acostumbrado a 2 o 3 comidas diarias. Conclusión: la acumulación constante.
3. Para que los kilos perdidos sean reales y no haya efecto rebote hay que adelgazar al mismo ritmo que se ha engordado. Toma ya! Pues yo a los 25 años pesaba 60 kgr. ¿O sea que me espera más de una década para perder de verdad lo que he acumulado? Eso es mucho para plantearse que nuestra alimentación sea una dieta y requiere de muuuuuuucha paciencia. Es para pensar, de verdad.
4. Cada uno tenemos que buscar lo que realmente nos funciona a cada uno.
5. Antes de iniciar un cambio de alimentación hay que preguntarse: ¿para qué me sirve tener sobrepeso? responder con sinceridad a esto te lleva a entender tus hábitos, a aceptarlos y a tener voluntad de modificarlos.
¿Qué os ha parecido? Ánimo a todos!

domingo, 27 de noviembre de 2011

Baile de cifras

Esta mañana me he vuelto a pesar en mi báscula digital. Quería comprobar si la comida de ayer en un restaurante vegetariano (con su porción de tarta de requesón correspondiente) había anulado la pérdida de 500 gramos. Pues va la báscula y me dice que peso 87,9!! o sea, 5 kilos menos que ayer. No puede ser, no puede ser. Me vuelvo a pesar, ahora sólo son 2 kilos menos. No puede ser, no puede ser. Me vuelvo a pesar: 93,700, es decir 600 gr. más que ayer. No puede ser, no puede ser. Me peso: 93,200...Sin duda no es una báscula muy fiable, aunque sea digital así que después del desconcierto inicial, simplemente he decidido no pesarme más que una vez a la semana o cada dos y liberarme también así de la tiranía del resultado. 
Así de alegre estaba yo ayer, con mis kilos, fueran los que fueran. Cada vez estoy más convencida del objetivo: comer mejor, no refugiarme en la comida, no tener comportamientos compulsivos o adictivos, alimentarme conscientemente, vivir de manera saludable, amarme.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Grandes bellezas


Tod@s estamos en este camino porque queremos ser personas más delgadas y más sanas, pero pienso que no hay que olvidar que ser grande no significa no ser bello. 
A mi algunas de estas mujeres me parecen preciosas, sobre todo porque se cuidan. 
Independientemente de que consigamos nuestra meta o no, hay otra que deberíamos trabajar al mismo tiempo: vernos bell@s -visualizarnos así todos los días- y cuidarnos y vestirnos y peinarnos en consecuencia. Venga, grandes bellezas, a por todas!



 

viernes, 21 de octubre de 2011

Causas del sobrepeso



Supongo que en lugar de reflexionar tanto, debería ser más práctica en este blog y simplemente dedicarme a hacer un registro de comidas, ejercicios y trucos que, en realidad, es lo que nos puede servir para cambiar de hábitos, pero después del golpe del otro día, no hago más que pensar en qué nos hace estar así. Sé que existe una explicación científica probada: si se consumen más calorías de las que se gastan, acumulamos grasas. Cierto, pero ¿qué pasa con la genética? estoy segura que existe algo que todavía no sabemos porque no es lógico que haya personas inactivas y comilonas, flacas como una escoba y otras que tengan que estar siempre pesándolo y midiéndolo todo. No encontraré la respuesta, supongo, pero aquí os dejo una teoría un poco especial. ¿Estáis de acuerdo?
Después de esto, prometo aceptar que estoy en 95 kilos e iniciar mi reestructuración de hábitos alimenticios de manera más práctica. Se terminaron los rodeos...

"Si soy una persona que sufre de gordura, soy alguien hipersensible y que necesita protegerse. El exceso de grasa que mi cuerpo almacena entre mi ser interior y el medio exterior me indica que inconscientemente busco, quiero aislarme, o bien en mi comunicación con el exterior o incluso, que existe una emoción o un sentimiento preso, “aislado” en mi interior, y que ya no quiero ver. Por mi obesidad, busco una forma de protección que acumulo continuamente en mis pensamientos interiores. Hay un vacío entre yo y el mundo exterior. Así escondo mi inseguridad al estar expuesto, al ser vulnerable y así, quiero evitar estar herido o bien por observaciones, criticas o bien por situaciones en las cuales estaría incómodo, en particular frente a mi sexualidad. Así puedo interpretar mi exceso de peso como siendo el hecho de que lo quiero poseer todo. Mantengo emociones como el egoísmo y sentimientos que no quiero soltar. Esto puede ser un desequilibrio, una rebelión frente al entorno, una reacción a gestos, situaciones que ya no quiero ver o de las cuales ya no quiero acordarme. El alimento terrestre representa también un alimento emocional. Por lo tanto, como excesivamente para colmar un vacío interior o para compensar el éxito que me deja “emocionalmente” aislado. Puedo vivir una gran inseguridad tanto a nivel afectivo como material e inconscientemente necesito almacenar para evitar cualquier “penuria” o “carencia” que podría ocurrir. Esta falta puede haber sido vivida en la infancia y frecuentemente para con la madre, ya que era mi nexo directo con el alimento y la supervivencia. Frecuentemente, la obesidad se produce después de un gran golpe emocional o una pérdida importante, y el vacío vivido se vuelve muy difícil de soportar. Vivo un  gran sentimiento de abandono, un vacío interior".

viernes, 7 de octubre de 2011

No pienses en un caballo blanco

Si te digo "no pienses en un caballo blanco", ¿qué te viene a la mente? pues precisamente un caballo blanco. Pienso que esto es lo que nos pasa a los adictos a la comida, estamos tanto tiempo rechazando la comida que  le damos un papel extraordinario en nuestras vidas. 
Seguro que tod@s, como yo, ligamos el hecho de comer con nuestras emociones: tristeza, alegría, enfado, frustración, añoranza, aburrimiento...¿Por qué? ¿Por qué algo tan sólido como un trozo de carne, de queso o de pastel tiene que ir unido a algo tan ligero como un sentimiento o una emoción? En este punto estoy trabajando estos días: comer sólo cuando tenga hambre y no alimentar mi mente con resistencias a la comida.
¿Cómo? En el momento en que los dos cables (comida-emoción) conectan, intento desconectar con meditación u otra actividad placentera: pasear, leer, hablar, bailar, etc, etc...
Está semana voy consiguiéndolo: sólo caí el martes con el pastel de pera. Veremos el resultado, mañana toca báscula. Os cuento.

miércoles, 5 de octubre de 2011

El faro


El faro está ahí lejos. Lejitos, pero está, no lo olvido. Estos 3 días no paro de trabajar y a penas tengo tiempo de leeros -creo que me limitaré a escribir los fines de semana- y tampoco he tenido tiempo de comprarme la báscula. 
A pesar del estrés laboral y personal, creo que me estoy portando bien: tan sólo ayer comí un poco de pastel de pera en la comida. 
He puesto en marcha un grupo de senderismo. Este fin de semana empiezo a caminar más en serio, más habitualmente, a ver si esto me ayuda. Os voy contando...

sábado, 24 de septiembre de 2011

Mujer en el espejo

Obra de Fernando Botero

Me miro todos los días en el espejo, pero no me veo. Y sin embargo, cuándo voy por la calle y observo a las demás, continuamente me voy preguntando: ¿más o menos? Miro sus caderas, sus culos, sus pechos, sus cinturas y su medida construye la mía. "Mássss..." y sonrío, "menos" y la palabrita es como un dardo. Y entre estos paréntesis -¿más o menos?- voy deconstruyendo mi imagen, la voy odiando, o obviando. 
Abro hoy este blog porque he decido dejar de medir a los demás, porque he decido mirarme de verdad en el espejo y en su justa medida, porque he decidido amarme y tenerme muy presente, porque he decidido iniciar un aprendizaje de nuevos hábitos y costumbres, tarea difícil para un espíritu indolente y artístico como el mío. 
Querría que este espacio fuera un lugar de encuentro, dónde habláramos de peso y nos apoyáramos en nuestro esfuerzo, pero también pudiéramos hablar de nuestros interiores, de gastronomía, de bellezas de todo tipo, de sueños, un espejo donde reflejarnos con amor, sea cual sea nuestra realidad.
Así que empiezo: hoy, dia 24 de septiembre de 2011 tengo 37 años, mido 1'65 cm. y peso 92 kilos. No he sido madre y muy posiblemente ya no lo seré. Dicen que soy guapa, - por dentro y por fuera- pero, sí, estoy gorda. Ahora estoy gorda.