Un plátano grande (hidratos, potasio), una naranja grande (antioxidantes, vitamina C), un kiwi pequeño (vitamina E, vitamina C), una pera (ácido fólico, vitamina B), unas semillas de sésamo (fibra) y 3 nueces (aceites vegetales poliinsaturados). Además, mi café con leche semidesnatada con un terrón de azúcar moreno. A mi me parece sanísimo y no tiene porqué ser insuficiente para una persona que trabaja sentada. Veremos qué pasa...
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viernes, 9 de diciembre de 2011
Operación fruta
Un plátano grande (hidratos, potasio), una naranja grande (antioxidantes, vitamina C), un kiwi pequeño (vitamina E, vitamina C), una pera (ácido fólico, vitamina B), unas semillas de sésamo (fibra) y 3 nueces (aceites vegetales poliinsaturados). Además, mi café con leche semidesnatada con un terrón de azúcar moreno. A mi me parece sanísimo y no tiene porqué ser insuficiente para una persona que trabaja sentada. Veremos qué pasa...
jueves, 8 de diciembre de 2011
Adicción a la comida
Esta chica tan luminosa -no sé si ya la habéis escuchado- explica muy bien lo que quiero expresar hoy. De hecho, y no sé si casualmente, trata especialmente mis propias adicciones: chocolate, queso y café. Estoy segura que serán las mismas que muchos de vosotr@s. Da consejos sencillos, que ya conocemos, pero que no va mal recordar.
Me comprometo hoy a iniciar un nuevo hábito: desayunar sólo fruta. Lo haré a días alternos para incorporar el hábito paulatinamente. ¿Qué opináis? ¿Algún consejo?
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Sobre la fruta
Hoy una enfermera me ha explicado por qué no es conveniente comer fruta en la cena. Lo había escuchado muchas veces, pero hasta ahora nadie me lo había explicado. Resulta que cuando decidimos cenar sólo fruta en realidad estamos empeorando el tema porque la fruta se fermenta en el estómago -la fermentación, si no me equivoco, sólo se produce en alimentos con azúcar natural- mientras éste, el estómago descansa también al estar nuestro cuerpo dormido. De esta manera, la fruta se queda ahí estancada hasta la mañana siguiente provocando hinchazón y cuando la asimilamos ya ha perdido todas sus propiedades beneficiosas, vitaminas, etc. Por tanto, el mejor momento para comer fruta -si no nos podemos dar el lujo de hacerlo a media mañana y media tarde- acaba siendo el momento del desayuno o antes de la comida (si no hacemos siesta).
Se supone que un desayuno saludable debe contener lácteos, cereales y frutas. Parece una difícil combinación si pensamos en nuestro habitual café con leche con tostadas o galletas, ¿no? He decidido ir alternando y desayunar cada dos días cereales con un poco de leche y frutas. Si no aguanto sin nada caliente, tomaré un te verde con un poquito de leche semi. Y sólo me haré el desayuno de reina los domingos: pan integral, un poco de queso, alguna mermelada, frutos secos y café con leche. Ya os contaré si noto algún cambio.
sábado, 12 de noviembre de 2011
Paseos y mi cena diurética
Esta semana está resultando nefasta en cuanto a pérdida de peso. No sé muy bien por qué, ya que no me he pasado excesivamente. Analizo todo lo que he comido, lo que he bebido y lo que he ejercitado. Lo cierto es que bebo muy poco y durante la semana apenas hago ejercicio. Caminé ayer una hora -a paso rápido- y hoy casi tres pero demasiado relajadamente. Podéis verlo aquí Y la alimentación me ha parecido adecuada, tal vez haya comido más pan que la anterior y tuve un bache el viernes con unas galletas, pero en general bien en contenido y cantidades. Mañana me pesaré y ya daré la cifra temida y definitiva de la semana, pero me temo que he engordado un poco. Esto del peso es un auténtico misterio, de verdad...
Pero, mientras, os dejo mi cena diurética ideal: un pepino grande cortado a rodajas con un chorrito de aceite de oliva, sal, eneldo y unos taquitos de queso más una lata de piña en su jugo de estas de Mercadona que tienen 4 rodajas. Me he dado cuenta que esto me va muy bien, por si os sirve de consejo, ya que se ve que el agua, para mí, sólo en foto, como la imagen que os pongo hoy :)
martes, 1 de noviembre de 2011
4 horas de caminata
Espero haber bajado el exceso de estos días (el puding de caqui sobró y he repetido 3 veces) con las cuatro horas de camino de hoy. No sé si habré ejercitado mucho el cuerpo -aunque he sudado-, pero seguro que he movido el interior: belleza extrema, el mejor desafío :)
jueves, 27 de octubre de 2011
El problema de la compra
Me faltan trucos. Tal vez las cosas serían un poco distintas si tuviera estrategias en general, pero para vivir y comer voy muy de cara, a lo torpón. Sin embargo, puedo aprender así que hoy me atrevo a escribir sobre un truco (nada novedoso por cierto) que debería convertirse en un hábito: prohibido hacer la compra a la hora de la comida.
Siempre voy a esa hora porque es el momento que el super está más vacío. Me recorro los pasillos a velocidad de vértigo para salir rápidamente de ahí, pero...el estómago manda y ya lo tengo comprobado: cuando voy a esa hora acabo comprando mal y siempre cae un dulce para el postre. ¿Os pasa lo mismo?
martes, 27 de septiembre de 2011
La mesa
Pintura que se encuentra en las Bodegas Macià Batle. Desconozco el autor.
Compartir mesa, el mayor placer, todos unidos a su alrededor, llenándonos de sabores, olores, palabras y emociones. Que ninguna persona con sobrepeso me diga que no le gusta comer en la gran mesa. ¿Pero está ahi el problema? Evidentemente, delante una mesa llena de platos, la tentación aumenta, pero no se trata de eliminar estas ocasiones -pienso yo- para evitar el problema: en todo caso, se trata de educarnos en la mesura. ¿No pensáis que somos desmedidos en todo? prisas, prisas, todo rápido, todo grande, todo fugaz, todo mucho...Si fuéramos capaces de "pausarnos", de entender el banquete como una elección presente y una oportunidad futura, de entenderlo como algo que volverá a repetirse y lo que no probamos hoy lo probaremos la próxima semana, todo sería más fácil.
¿Los delgados no se sientan a la mesa? ¿no comparten celebraciones? Claro que sí. Pienso que hemos exagerado y demonizado el efecto de las comidas familiares. Se pueden suavizar y se pueden compensar, como yo hice ayer. Sin embargo, para mí, el verdadero peligro, se encuentra en las comidas en solitario, cuándo apenas hay tiempo para cocinar y los hábitos insanos se encadenan uno detrás de otro. Ejemplo, hoy, mi loco lunes:
DESAYUNO
Mi café descafeinado con leche semidesnatada y mi terrón de azúcar moreno (sacarina a la basura!). Dos tostadas de pan con un poco de queso y mermelada.
COMIDA
Doy clases y no tengo tiempo en toda la mañana para merendar. He llegado tarde, con apenas 2 horas para preparar comida, comer y descansar. Cuando sabes que tienes que volver a trabajar por la tarde prima el descanso a la comida y prima la comida basura al esfuerzo de cocinar. Y si comes sola, peor, al menos en mi caso. Resultado:
Un gazpacho envasado
Una tortilla a la francesa de 2 huevos
Un poco de pan con aceite y tomate
Un flan (maldito flan, ¿por qué un flan?, tenía yogur, tenía melón, tenía manzanas...)
Y a continuación, tumbarme en el sofá para descansar un poco antes de volver a marchar a estar trabajando, pero sentada toda la tarde. Y sentada ahora al llegar a casa, delante del ordenador.
Bueno, chicos, ¿qué veis ahí? ¿Dónde está el problema? ¿Cómo solucionarlo? ¿Os pasa igual?
Hoy no estoy nada contenta conmigo misma. Veo qué es lo que tengo que cambiar. Pero no sé cómo hacerlo. Romper esos hábitos enquistados en la conducta...¿cómo?
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