Esta mañana me he vuelto a pesar en mi báscula digital. Quería comprobar si la comida de ayer en un restaurante vegetariano (con su porción de tarta de requesón correspondiente) había anulado la pérdida de 500 gramos. Pues va la báscula y me dice que peso 87,9!! o sea, 5 kilos menos que ayer. No puede ser, no puede ser. Me vuelvo a pesar, ahora sólo son 2 kilos menos. No puede ser, no puede ser. Me vuelvo a pesar: 93,700, es decir 600 gr. más que ayer. No puede ser, no puede ser. Me peso: 93,200...Sin duda no es una báscula muy fiable, aunque sea digital así que después del desconcierto inicial, simplemente he decidido no pesarme más que una vez a la semana o cada dos y liberarme también así de la tiranía del resultado.
Así de alegre estaba yo ayer, con mis kilos, fueran los que fueran. Cada vez estoy más convencida del objetivo: comer mejor, no refugiarme en la comida, no tener comportamientos compulsivos o adictivos, alimentarme conscientemente, vivir de manera saludable, amarme.





